Sunday, 10 July 2011

Monday, 4 July 2011

Please wake me.

La temperatura sube lentamente bajo la sombra amenazadora de las nubes.
Yo ando por calles desiertas, viendo la reverberación al final de ellas sobre el pavimento.
Escucho aún su jadeo en mi oreja.
Una gota de sudor cae de mi flequillo al suelo,
pero lo que cae no es mi sudor, es el suyo.
Cada vez hace más calor afuera y la ciudad está vacía.
A lo mejor ese calor ya no viene de fuera, sí... soy yo el que es casi incandescente.
Un trueno a lo lejos interrumpe mis cábalas.
Siento su intensa mirada golpear mis ojos, me estremezco y suspiro.
Aprieto el paso, no hay nadie en este lugar que pueda escucharme.
Miro mi terminal, mi corazón late atropellada y rápidamente.
Sus labios se posan sobre los mios, me paro y cierro los ojos durante un segundo.
Intento articular una frase pero, ¿a quién se la digo?
Llego al Pontiac, me tiro sobre la butaca de cuero.
Cualquier tacto me parece áspero y frío desde que probé su piel.
No hay futuro para mis pensamientos, así que arranco.
Empieza a llover.
Golpeo el volante con mi puño y maldigo mi suerte y lo poco que siempre sé.
Evoco su imagen en mi mente y me asusto,
entro en la avenida a 130 km/h, piso el acelerador a fondo, no hay nadie más circulando.
Hiervo. He alcanzado el punto de ebullición, pongo 7ª.
Todo el mundo se ha ido a tomar viento, y mientras tanto...
La presión me hace saltar por los aires.
Me bajo del coche en el cauce y me enciendo un cigarrillo bajo la lluvia.
Estoy empapado, pero el deseo me mantiene seco, y me siento en el guardaraíl a ver como el río se lo lleva todo hacia el mar.
Y se va. Y yo me quedo. La historia de siempre.

Wednesday, 29 June 2011

2008

16 de Agosto, 8 de la mañana.
Una mañana fresca, apenas 15º centígrados y soplando un viento fuerte de casi 17 nudos, o eso nos dijeron los del puerto de camino a la playa, marejadilla.

Cada vez que sentías pasar el agua arremolinada debajo de ti sentías el impulso de dejarte llevar y lanzarte acelerando entre las ráfagas de viento y la espuma de las olas...
Hace frío, mucho frío, sólo entra agua helada huída del Atlántico a la bahía, pero no importa. El sol no quiere salir de detrás de las nubes, que amenazan con dejar caer algo antes de seguir su camino hacia las montañas.
El aire levanta gotas de agua de las crestas de las olas, pero no puedes cerrar las ojos o cubrirte...un momento de distracción y te desequilibras y pierdes el pie.

Así estaba yo, tumbado en la tabla apoyado sobre los codos y mirando mar adentro, situación repetida tropecientas mil veces en las playas de Anguileiro y penaronda, durante tantos días.
Zarandeado por los elementos y arrastrado por la corriente de aquí para allá por toda la bahía rechazas una y otra y otra ola... y otra más.
Todas entran de derechas...o rotas.
Nada aprovechable.
Un compañero grita:
-Eh tú, sureño! que entra de derechas por el este, tiene buen muro!
-Calla, oh! a vore si crides menys y t'agafes a aquesta, inútil.-Contesto riéndome.
-EH? Carallo con el neño!
El tío se da la vuelta y rema... la ola lo coge y lo pierdo de vista. Seguro que tampoco haría nada interesante, a penas sí se tiene sobre la tabla.
Percibo que de nuevo el mar se encoge, y me doy la vuelta a tiempo para remar.
La ola está muy rota cuando llega a donde estoy, y aunque pienso en cruzar la ola(complicado, es una N-92, no hay quien meta 205 centímetros de torpe flotador bajo una ola) me giro y me dejo caer soltando la tabla y nadando por debajo.
Cuando saqué la cabeza del agua pude ver como una enorme y preciosa ola de 3 metros de muro surgía a apenas 10 metros... de izquierdas.
Pero no tengo la tabla a mano, esta a dos metros de mi.
nado hacia ella y me aferro. Cagada de novato, esto no podía pasarme a mi.
Y la ola me rompió encima arrastrándome con ella.
Recuperé la plena conciencia de mi ser arrastrándome en la playa, mi tabla a varios metros de mi subiendo y bajando por las olas en la orilla, atada aún a mi tobillo y estirándome continuamente. Los Asturianos a mi lado. Me reincorporo tosiendo y se ríen.
-Pues menos mal que no tragaste agua ni nada, porque te iba a hacer el boca a boca tu puta madre.
-Tú lo que vas a tragar ahora es barro!

Y volvimos a meternos en las aguas del cantábrico. Y salió el Sol, que como siempre, gusta de hacerse el remolón...

Saturday, 25 June 2011

Me llamo viento.


-¿Cómo os llamáis?
-Me llamo Viento.
-¿Viento?
-Ni oficial ni plebeyo, ni de facción alguna. Voy y vengo sin dejar rastro.
-¿Como el viento caprichoso?
-¡No!, como el viento libre que vaga por doquier.

Thursday, 19 May 2011

Tributo a Mo

Seis años después, reapareces y hablando sola 
resumes tu noria de vida en un solo café. 
Y curado al fin, me permito el lujo de observar 
tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado.
Hablas como si te hubiera preguntado
de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado. 
Y aun no sé a qué diablos viene ahora tu llamada 
tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien. 
Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos.  
Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo 
y queda un poco lejos cuando me incendiaste 
y ya... soplaron las cenizas, volaron las cenizas.

Thursday, 5 May 2011

Resurrección

Esta mañana lo primero que recordé fue esto. Bueno quizás lo esté recordando ahora, pero es que el discurrir del tiempo es bastante confuso.
Hacía una brisa fría, y claro yo bajé a la calle con todo mi blues, y el viento me cortó en dos.
Una mitad se quedó sentada en la acera intentando llorar, aunque sus ojos estaban secos. La otra siguió andando rodeada de frialdad, con una sonrisa sardónica en la cara.

Esta noche fui corriendo a mi caja oculta, y en ella encontré las palabras mágicas.

La lira volverá a sonar en palacio
y de las manos de mi insomne letra
la tinta tomará la forma
que bajo la tenue luz de la luna
preví hace sólo unos días.
De mis dedos sangrarán palabras
deseos profundos, que rasgan el alma.
Detesto mi fortuna, expuesta en mi frente
más dura que cualquier condena a la soledad.

Y cada vez que escribo
el viento al entrar por la ventana
me susurra tu nombre... lejos en el Olimpo
y el dolor me abate y derroca.
Oh, ¿sobre qué héroe escribiré ahora?
Sobre el mísero más triste del reino, enfermo de amor.

Ayer pude ver las estrellas titilar, casi invisibles
siguiendo la cadencia del anhelo que ruge ahora en mi corazón.
Soñé que acariciaba y besaba tus cabellos
y hoy me perdí en tus ojos, fantaseando con resolver tu misterio.
Misterio que no veré en este mundo horrible
que me ha caído en suerte observar.

Volveré a cantar para tu nombre.
Aunque tú pertenezcas a la ficción y yo al mundo real, no temo.
Estoy enamorado de tu fantasía.




-Disculpen esto, son palabras de un adolescente ingenuo e inquieto que poco sabía de estas cosas...totalmente necesarias para componer el sortilegio.
Ahora sí estoy entero.

L.V.M.

Sunday, 1 May 2011

Día a lo Extremoduro...

Libros caídos, sentirme Prometeo aunque cocinando con poco interés.
Olvidar que ella existe, o más bien recordar que ella olvida que existo.
A tomar por ****, yo soy el héroe y ella la villana.
Zombies, paranoias, ...y luego pa'l local a tocar, hacer ruido, bebernos otras birras y exorcizar con música a toda leche los malos espíritus.
Al final llegar a casa, y pensar que en verdad podría haber seguido con más juerga, pero queda más bohemio quedarse tirado en la puerta del cuarto mirando al cielo por la ventana.
Y pensar en el asco que da el mundo en ciertas ocasiones y lo bien que está el que te quedes colgado en el barrio con tus cuatro gatos de siempre.